16 de febrero de 2009

Diario de un becario. Día 9.

Seguro que hay algún proverbio chino y mandarín que diga que los excesos se pagan, pero con prosa bonita y rebuscada. Servidor, está pagando con creces un fin de semana movidito como hacía tiempo que no tenía. Salí con americanita y dio tanto juego que dudo si quemarla o hacerle una estatua. Y así, me voy quitando viejos vicios y vuelvo a Vetusta Morla, que ya me vuelve a gustar. Estoy enfermito, pues, con gripe y tal, en una semana en la que debería estar dando brincos de alegría y preparándolo todo. Tengo un programa que hacer y tengo un invitado de lujo. Como decía el otro día... la puedo cagar con todo el equipo. Pero bueno... tiempo habrá de hablar del programa. De momento, en el becariato me he quedado solico porque mi compi de actualidad se ha puesto malete. Así, el enfermo que soy se ha comido una mañana entre tranquila y atacada, entre productiva y más productiva aún. Me han salido las cositas pero me he visto un poco lento en un "paso" que he tenido que hacer. Podría decir que es culpa del ordenador (que también), pero podría haberlo hecho mucho más rápido. Y las noticias, que son muchas y variadas, me han llevado a niños y inmigrantes a los que la muerte les unía en un silencio doloroso, a las elecciones (cansinas) del País Vasco y Galicia, a Chavez y su "mandato para siempre" (en este punto pido apoyo... ¿alguien me puede dar una buena y "neutral" visión de lo de Chavez?), vamos... al clásico pack informativo consistente en muertos, política y más política. Nunca he estado tan informado y, a la vez, tan desinformado. ¿Se me entiende? Y ya, que me extiendo y quiero trabajar. Que me dan las mil y se me va la cabeza entre noches, fiestas y lo falsos que podemos llegar a ser pero... como decía Calamaro...

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