13 de febrero de 2009

Diario de un becario. Día 8.

Como decíamos ayer, estoy muerto, moribundo y con los ojos inyectados en sangre. La de ayer fue tan bestia que no me la creo ni yo. Hubo un conciertazo que me hizo saltar las lágrimas cuando Noel, guitarra en mano, tocó "Don´t look back in anger". Y me hizo saltar como un loco emocionado al escuchar "I am the Walrus" de The Beatles como colofón a un concierto del copón. Luego hubo policía nacional, copas, bote, la clásica charlita sobre anéjdotas del pasado y muchas, muchas risas. También hubo algo que no recuerdo muy bien pero que dejó buen sabor de boca. Vamos, que al final, no he dormido ni una hora. Y de ahí, que me presentara en el becariato luchando conmigo mismo por estar atento y al asunto. Prueba superada. Estuve, con esa voz de no dormir, al loro de la actualidad y servidor, al menos, no se notó nada espeso. Vamos, que como un día normal pero sin dormir. La actualidad, esa damita chunga y cíclica, me va cayendo bien. Es dificil, dificilísimo, pillar el ritmo, escribir los pasos en un tris, escuchar con retorno y sin retorno la misma noticia o no perderse nada de lo que pasa a nuestro alrededor. Tampoco se puede contar mucho más porque la información en redacción (rima interna) no da para mucho. Lo que sí que da es la elaboración del programa. Estoy que no quepo en mi de gozo. Puede que el invitado venga al estudio y eso me hace sentir feliz, ilusionado y, a la vez, más nervioso que un alto cargo del PP. O sale bien o la jodemos con todo el equipo. Pero de los errores se aprende y de eso cada vez sé más. Y el resto pasó tranquilo, con dolor de ojos, una buena dosis de risas al sol después de comer y los preparativos de un sábado que, definitivamente, va a terminar con mi salud. Espero eso sí, acordarme de todo, todo, todo. Voy a cenar un buey y, con posterioridad y alevosía, voy a hacerle el amor a esa cama abandonada que tengo.

No hay comentarios: