1 de febrero de 2010

¿Cuanto cuestan las cosas que no cuestan?

¿Se puede eliminar al intermediario? ¿Eh? ¿Podemos eliminar la figura del "tipo que conoce a gente que conoce a gente"? ¿Eh? ¿Se puede? 

Habla Ángel Jiménez, de Gadgetoblog, sobre los precios de las cosas.  De lo que cuesta algo (concretamente libros, discos y películas) en internet. Y de lo que costara. Pero lo mejor es que, en realidad, se habla de cuanto costarán las cosas tangibles cuando sean intangibles. 

Porque los libros, las películas y la música cuestan lo que cuestan por que son materiales. Pero resulta que, con internet, lo de la tangibilidad (¿existe esa palabra?) ya no cuenta. Y, de paso, la distribución tampoco. Porque antes, necesitabas al tipo que conocía a alguien que conocía a alguien que tenía un bosque del que sacaba libros. Por que, antes, necesitabas a un tipo que conocía a otro tipo que sabía grabar cosas en un cd, hacer copias y, de paso, mandarlas en avión a medio mundo. 

Pero... ¿Y ahora?... ¿Cuanto cuesta hacer click para enviar algo a todo el mundo? ¿Qué precio tienen los servidores que albergan las obras? ¿Cuanto vale una obra donde, en realidad, sólo un tipo ha trabajado (como es un libro)? ¿Eh? Son tantas las preguntas...

Claro, dirá usted, solitario lector... "¡Eh! Que hay mucha gente que trabaja de eso". Ya. Sí. Claro, claro. ¿Y qué? Que no es por joder, pero habrá que reajustar precios. Habrá que mirar si el mercado está basado en una materia inexistente... Habrá que...  
Habrá que pensar que me sobra gente. Y balas. Por que para distribuir algo, para ofrecer un producto, ahora mismico lo único que hace falta es una buena campaña de publicidad. Y que, de paso, sea bueno.

En conclusión, que no le veo la gracia y que tengo hambre.

22 de enero de 2010

Donde dije "digo", digo "digo".

Por alguna extraña razón que nadie entiende (aunque muchos me darían una explicación) en este santo país lo de que "el que se mueve no sale en la foto" es santo y seña de todo hijo de vecino.
Mucho hablamos (se habla) de la libertad de expresión, del criterio propio, de la zarandaja que le de la gana señora, pero en cuando alguien dice so en vez de arre nos sale un regustillo amargo en vez de un "ole, alguien inteligente".

Y lo digo por la noticia de que la mujer de McCain apoya el matrimonio gay. Y lo digo por la noticia en sí: no debería ser noticia que una persona pudiera tener un criterio distinto al de su pareja. No debería ser noticia que alguien pensara distinto al otro y lo hiciera público. Pero lo es.
Y lo es porque es la mujer de un político. Y lo es por que la presuponemos conforme a lo que dice su marido. Y no hablo de hombres, mujeres y machismo. Hablo de criterios. Del concepto, poco estudiado, del rebañismo.

Imaginen que el hijo de ZP vota a Mariano. Menudo drama. Qué papelón. La que hemos liado, diría Moratinos. Ponme otra caña, diría De la Vega.

Pues eso.

15 de diciembre de 2009

Cosas...

Me pongo a escribir y termino navegando entre Avatares, civilizaciones orwelianas, realidades distópicas y vayaustéasaber que más... Me pongo a escribir por semiobligación y uno acaba pensando que lo que le entretiene está relacionado con lo que tiene que hacer. Y puede que sí. Y puede que no. El caso es que estoy que me caigo y escribo por costumbre. Por acostumbrarme a escribir. Por hacer algo en lo que mi cuerpo serrano dice que "tururú chispún, chispún" y cae agarrotado por el sueño.

Entretanto, pienso en escribir sobre la búsqueda de empleo en internet en un post que titularé: "¿Cómo, cuando y por qué debe uno pensar en el suicidio asistido?"

Y sí, ahora sí...

11 de diciembre de 2009

Parece que fue ayer...

Es ver unas piedras y allá que va el ser humano a tropezarse. Directo. Sin preguntar. Pongamos por caso que hace unos días a un tipo que se llama Diego le joden la vida en una tarde por un error policial y unos cientos de noticias. Pongamos que todo el mundo recula, entona el "¡Oh, por dios, Deontología Profesional!" y punto. (En realidad, antes del punto habría que remarcar como todos se echaron la mierda encima pero ninguno reconoció su labor en el linchamiento). 
Días después, con la capacidad mental del tal Diego aún en un psicólogo van y sueltan a Samuel, un tipo que, al parecer, tuvo en su momento la afición (malsana) de enterrar el cadaver de una joven sevillana. Una joya, un prenda; digo yo. Pero es que lo digo yo: a título individual y personal. No sé si es verdad. No tengo ni puta idea de si el tipo este hizo lo que unos tipos dicen que le hizo a una tipa. No lo se. Pero sobre todo lo que no hago es poner una foto del chavalote saliendo en libertad condicional. Porque lo va a ver todo hijo de vecino y aún no se sabe si es o no es culpable. Porque la justicia está (o debería estar) muy por encima de linchamientos públicos y justicias tomadas por la mano invisible de Adam Smith.
Y con esto y un bizcocho...

La frase del día.

"Quizá puedas animar al tigre en la ducha por la mañana; eso eliminaría la necesidad de calcetines... Pero el día es largo y masturbarse es divertido..."
Andy Botwin. 
Weeds.


10 de diciembre de 2009

21 días fumando porros.

Me retiene la atención "21 días fumando porros". Me atrapa, que dicen los porreros. Está ahora Samantha Villar con una familia americana (cuatro americanos, cuatro) que fuman como unos condenados. Familiares entre sí, pero condenados al fin y al cabo.
Y sigue el asunto con un "gurú" de la marihuana al que visita todo quisque para fumar con él. 42 años consumiendo como un reloj y ahí lo tienes: con unas rastas hasta el tobillo y una versión sobre la sacralidad de María.
Ahora, Samantha, se ha pillado con el gurú un "morao" de cuidado y se ha quedado muerta.

(Inciso: La banda sonora, casualmente, tiene mucho de Calamaro y Andy Chango). 


Apago la tele. La cosa se terminaba con Don Andrés y su Libertad como fin de fiesta y no queda mucho que ver en la caja tonta. Pero Samantha Villar y su reportaje dan de sí. Por que tenian una entrevista a Escohotado donde se echaba de menos una canción y se soltaban varias perlas interesantes. Una era de ella después de perpetrar la entrevista en la que argumentaba, con lógica, que seguro que nadie, ni el propio Escohotado (¡Oh dioses!) se fumaría un mai para trabajar. Y esa es una idea lógica.
La otra era un diálogo entre ambos tal que así: 


Escohotado: "¿Quiere fumarse un porrito de los mios?"
Samantha: "¿Tiene algo de particular su marihuana."
Escohotado: "Hombre... creo que será mejor que las que hay por ahí." 


Y el tipo, como quien va a por el azucar se va a por los canutos. Como dios manda. Don Escohotado rules. Y en esas que andaban los dos, él con su lucidez depresiva y ella con su paranoia porroide. Luego ella se iba de su casa como quien vuelve en un rato y todos tan amigos. Y ese es uno de los grandes logros del reportaje, que transmite esas cosas buenas que no son malas y esas cosas malas que no son buenas. Porque en el reportaje se la ve a gusto y se la ve jodida. Y muestra los dos lados pero no termina de demonizar algo que no puede ser demonizable.
Y ya. 

18 de noviembre de 2009

El gráfico que todo lo ve...

Llevo un tiempo pensando en cosas de por aquí y cosas de por allá. Se me van los días en pensar en esas cosas de aquí y de allá. Y mientras se me van, leo. Y, claro, leo de lo que pienso. Para formarme una idea, para perder el tiempo. Llamemoslo "x".
Y, hoy he leido esto de Sergio Rodriguez en el "El Catalejo". El hombre se escupe en las manos y con un gráfico muy interesante se marca un texto sobre Ramoncín pero sin hablar de él. Por que Ramoncín está en la sombra de ese gráfico. Es el motivo de ese gráfico. Y eso no lo saben ni Ramoncín ni Jonathan Richards que es el autor del gráfico y además anglosajón. Por que para saber eso hay que pensar en todos los Ramoncines del mundo. En todas las Marias Jimenez con sus apisonadoras disqueras. En todos los Bautistas, mayordomos y cantantes, con sus cuellos almidonados.
Por que el texto de Sergio Rodriguez quiere decir que aquí, el que quiere ganar pasta, la gana. Que si te quieres dar 50 conciertos en un verano, te los das. Pero que es mejor vivir en casa, vendiendo discos y componiendo durante un año once canciones. Y se me está yendo. Se me ha ido. Por que me caliento. Y me pongo tenso, señora, me pongo tenso.