30 de diciembre de 2008

Un añico...

Un día y finiquitamos el año. Un día y comenzamos uno nuevo. Acaba el añico con sensaciones raras, bonicas, contradictorias y alcoholicas. En un bar, miro el internes esperando encontrar esperanza y sólo veo a los israelies pateándo el culo de Palestina. El mundo sigue girando en la misma dirección absurda mientras yo me empeño en cambiar las dinámicas de mi vida. El problema, como en todo, es que mis dinámicas dependen de las de otros y otras. Ergo... no importa lo que quieras, necesitas que los demás también lo quieran. Ay... el querer... Entre que busco y rebusco sentimientos con meigas de por medio, pido otro café y miro por la cristalera el tráfico del pueblo, el trasegar de la gente y los besos perdidos de los unos y los otros. Pienso en trabajos por hacer, en juergas por correr, en los besos por dar y los problemas por venir. Pienso en la radio, en la voz, en las uvas y en el ron. Pienso en los abrazos eternos, los lloros puntuales, los vómitos mañaneros y las resacas de tarde. Sueño con pelis y sofa, teatros llenos y comprados, psicodelias de madrugada y caminatas entre chinos y cerveza. Sueño cuanto me queda de Madrid y cuanto del resto. Y, en esas, que la camarera me quita el café. Y sin café solo hay sueños. Y con sueños esperanza. Feliz año y a por la juergaaaaaaa!!

22 de diciembre de 2008

Palabra de Woody Allen...

"La gente suele confundir mi timidez con una actitud distante, pero no es así. Necesitaba tener un centro espiritual y ser ateo, y eso no es facil de conseguir. Así que experimenté una especie de indiferencia hacia el éxito o el fracaso y, desgraciadamente, hacia la vida en general. [...] Ni lo uno ni lo otro sirven de mucho a la hora de enfrentarse a los verdaderos problemas de la vida. [...] En fin, uno se pregunta como he durado tanto en un negocio tan corrupto y feroz como el cine, en especial dados todos mis defectos, mis limitaciones tanto en el plano profesional como en el personal, mis fobias, mis manías, mis pretensiones artísticas, mis exigencias creativas sin condiciones y con un talento menor como única arma. La respuesta es la siguiente: de niño me encantaba la magia y podría haber acabado dedicándome a ello si no me hubiera ido por otros derroteros. Y así, echando mano de todas mis aptitudes para la prestidigitación, de mis malas artes, de mis sutiles subterfugios y de mi sentido de la teatralidad, es decir, de todo lo que aprendí estudiando mis libros de magia cuando era un crio, he sido capaz de crear una fantástica ilusión que lleva durando más de cincuenta años y que incluye un montón de películas. [...] Ojalá estuviera bromeando."
Fragmento de "Conversaciones con Woody Allen", de Eric Lax.
Pd. De postre, dos buenos momentos de Allen: el primero el ligoteo por el ligoteo en "Sueños de un Seductor" y de segundo un trocico de una de sus mejores películas: "Annie Hall".

17 de diciembre de 2008

Playing for the change

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15 de diciembre de 2008

Quiéreme si te atreves...

"Dichosa Sophie...el juego se había puesto en marcha de nuevo. Felicidad en estado puro, bruto, natural, volcánico, ¡qué gozada! Era lo mejor del mundo. Mejor que la droga, mejor que la heroína, mejor que el costo, coca, crack, chutes, porros, hachís, rayas, petas, hierba, marihuana, cannabis, canutos, anfetas, tripis, ácidos, LSD, ¡éxtasis! Mejor que el sexo, que una felación, que un 69, una orgía, una paja, el sexo tántrico, el kamasutra, las bolas chinas. Mejor que la nocilla y los batidos de plátano. Mejor que la trilogía de George Lucas, que la serie completa de los Teleñecos, que el fin del milenio. Mejor que los andares de Emma Pill, Mariel, la pitufina, Lara Croft, Naomi Campbell y que el lunar de Cindy Crawford. Mejor que la cara B de Abbey Road, que los solos de Hendrix. Mejor que el pequeño paso de Neil Amstrong sobre la luna, el Space Mountain, Papá Noel, la fortuna de Bill Gates, los tratos del Dalai Lama, las experiencias cercanas a la muerte, la resurrección de Lázaro. Todos los chutes de testosterona de Schwarzenegger, el colágeno de los labios de Pamela Anderson. Mejor que Woodstock y las raves más orgásmicas, mejor que los excesos del Marqués de Sade, Morrison y Castaneda. Mejor que la libertad, mejor que la vida."
Monologo de la película "Quiéreme si te atreves".
Comienza la semana... on your marks...

14 de diciembre de 2008

Domingo de reflexión...

Domingo. Tele, mantica y Anthony and the Johnsons tocándome la fibra. Y así estamos. Acá en Madrid, los domingos han terminado por ser días de reflexión y sofing. Antes, en provincias, uno se entretenía en el último día de la semana pidiendo clemencia a su resaca, dialogando intimamente con el estómago y jurando al viento que "la penúltima" te la jugó. Entre la falta de solvencia económica y el exceso de sentido común he terminado por salir sólo un día. Triste de mi. Pobrito, que dirían mis antepasados. Y yo, juerguista de alma fina, siento que me quedan ganas de fiesta y que aún hay muchos círculos sin cerrar. El último día que hablé con la noche acabé ejecutando (en el sentido militar de la palabra) una de esas canciones que hacen creer en la humanidad. Es más que probable que el pasado viernes un tal John Lennon se haya revuelto en su tumba. Se siente, John. Se siente. Aún con eso, la noche tuvo los condimentos alcoholicos y de compañía necesarios para recordarla durante long long time ago. Hubo charla bonita y entrañable, cerveza china y copas a 9 euros. Hubo desamor, risas y tropezones etílicos. Hubo charlas bonitas y tristes sobre la imposibilidad de lo imposible, sobre lo complicado que es querer lo que no se debe querer, lo que significa un abrazo y lo que cuestan las decisiones. Hubo, al final, churros y porras, una cama acogedora y un sueño sobre el futuro. Y después... el lunes...