30 de diciembre de 2008

Un añico...

Un día y finiquitamos el año. Un día y comenzamos uno nuevo. Acaba el añico con sensaciones raras, bonicas, contradictorias y alcoholicas. En un bar, miro el internes esperando encontrar esperanza y sólo veo a los israelies pateándo el culo de Palestina. El mundo sigue girando en la misma dirección absurda mientras yo me empeño en cambiar las dinámicas de mi vida. El problema, como en todo, es que mis dinámicas dependen de las de otros y otras. Ergo... no importa lo que quieras, necesitas que los demás también lo quieran. Ay... el querer... Entre que busco y rebusco sentimientos con meigas de por medio, pido otro café y miro por la cristalera el tráfico del pueblo, el trasegar de la gente y los besos perdidos de los unos y los otros. Pienso en trabajos por hacer, en juergas por correr, en los besos por dar y los problemas por venir. Pienso en la radio, en la voz, en las uvas y en el ron. Pienso en los abrazos eternos, los lloros puntuales, los vómitos mañaneros y las resacas de tarde. Sueño con pelis y sofa, teatros llenos y comprados, psicodelias de madrugada y caminatas entre chinos y cerveza. Sueño cuanto me queda de Madrid y cuanto del resto. Y, en esas, que la camarera me quita el café. Y sin café solo hay sueños. Y con sueños esperanza. Feliz año y a por la juergaaaaaaa!!

No hay comentarios: