28 de febrero de 2009

Diario de un becario. Día 17.

Cenar gominolas no ayuda. Ayer me dió por cenar un montón de tronkitos y un turbochoc y claro... Como cené gominolas no escribí el blog y me salté el diario del becario. Estaba en las clausulas. El caso es que la noche fue un poco caótica pero divertidísima. Hubo un vaso roto por la emoción de un canto y todo el mundo doblado de la risa en medio de un portal. Hubo también unos vecinos sordos como una tapia por que la que se montó fue gorda y no abrieron ni la boquita. Luego llegaron los clásicos paseos y las colas. Después, una chica botijo otra que empujaba y yo sin enterarme de nada. Un clásico en mi filmografía. Del becariato, lo mismo. Los boletines son un terreno valdío para las anécdotas y las curiosidades. No hay mucho donde rascar. En lo único que me puedo fijar es que sigo cantando como un pipiolillo y me jode una miajina. Y luego,como siempre, está todo lo demás. Hoy ha vuelto a mi movil alguien que no esperaba y estoy feliz como una perdíz. Es sábado y toca más y mejor!!! Que no haya tanta cola. Que me de cuenta de lo que me digan las chicas botijo.

26 de febrero de 2009

Diario de un becario. Dia 16.

Que placer el llegar a casa a las 9. Orgásmico no es la palabra adecuada, pero es la única que me viene a la mente. Quizá sea la influencia de Nuria Roca en mi retina. Quizá. Pero llegar pronto y poderte ir de compritas también está benne. Mi cabeza, ahora mismo, piensa en viernes noche y en un video de un niño que merece un oscar. Antes, pensaba en el becariato como un día tranquilo. La actualidad ha estado muy ñoña y quitando Obama y la maravillosa promesa de dar 200 mil millones de dólares más a su Departamento de Defensa, no ha habido mucho más. He intentado escribir 200 mil millones en número y se me para el cerebro. Procedo al levantamiento del cadaver. Cereales. Cama. ¡¡Vierneeeeees!!

25 de febrero de 2009

Diario de un becario. Día 15.

Ná. Hoy la cosa no ha estado pa ná. Salí, hice lo que tenía que hacer y a otra cosa, mariposa. Los niños que tenían que hablar se comportaron y en unos pocos cortes lo habíamos solucionado. Luego, a sacar los cortes y a comer. Vamos, que ná de ná. Y en clase, más de lo mismo. Al menos, como semos gente maja, las sobremesas son para partirse la caja y dormitar un rato. Y luego (ahora sí, referencia a algo externo) hubo charlita y me quedé contento, aunque podría haber estado hablando horas. Pero bueno, cierro ciclos como quería cerrarlos y todo vuelve a la normalidad. Mañana es jueves, hay examen pero, oh, gloria a dios, ya huele a viernes. ¡¡¡El becario tiene ganas de fiestuki!!!

Diario de un becario. Día 14.

¿Han visto lo bueno que hace en la calle? ¿Se han fijado en la noche tranquila y semiveraniega? ¿Se ha fijado, Sr. Menda Lerenda, en que no tiene un duro? Es más, ¿Ha visto el precio de una caña? Efectivamente. Llega el buen tiempo y servidor ha decidido que va a vivir por encima de sus posibilidades. Que no nos falte de ná. Llegarán las vacas flacas, las oscuras golondrinas y la ausencia de nómina pero hay que disfrutarlo. Hasta que me embarguen. En el becariato, por el contrario, no puedo vivir por encima de mis posibilidades. En cuanto relajas, va el ordenador, te la lía y la jodimos, primo. Y la Señá Actualidad, después de la emoción de ayer no ha traido nada reseñable. Llegó Caamaño y se fue un cohete del que no he vuelto a saber después de que se le jodiera la "cofia". Mañana, me voy de gira. Me mandan de "canutero". Como Cesar, voy, canuteo y vuelvo. Ni edito ni ná. Aburrido, sí, claro que sí, pero por lo menos salgo. Me sean felices.

23 de febrero de 2009

Diario de un becario. Día 13.

Soy como un perrico metido en un garaje. Es tenerme un fin de semana recluido en casa por enfermedad y me vuelvo loco. Es llegar el lunes y subirme por las paredes. Tengo ganas de fiesta. He dicho. Ahí lo dejo, a lunes. Y me pongo Amparanoia y pienso que ya mañana tocan unas cañitas. Y Amparo, retirada la muy perra, me canta con botes y son mientras pienso en qué pasó hoy en el becariato. Y hoy, en el becariato, vivimos un día de esos que uno sueña con que te pille ahí. Fue cortito y con la inexperiencia a cuestas más el hecho de ser los últimos monos (junto con el lemur y el monstruo bícéfalo de la entrada) lo hizo menos interesante. Como estar de turista en medio de la nada. Y fue a las 12 y media que llegó el temita: "El Ministerio de Justicia convoca una rueda de prensa a las 13:00". Y llegaron las apuestas y los rumores varios: "A que dimite", "Ni por el forro", "Quizá sea para decir que qué tal el fin de semana". Servidor, acostumbrado a esta democracia nuestra, esta democracia mia, optaba por la última opción como la más posible. España se ha hecho a base de poltronas con pegamento, de cargos sempiternos y morros de asfalto. La cultura de la dimisión es, en esta piel de ciervo, un término etereo y deshonroso. Dimitir es de cobardes. Es muy de bar. De mantenerte en tu posición sea cual sea la discusión. Tú, madridista y cañí, defiendes a Raúl aunque un día lo pongan amputado de piernas para bajo. Con dos cojones. Y por eso me extrañaba la dimisión, por que la política española, esa engañifa bipartidista que nos d por debate la riña y el odio no entiende de honradez, no entiende de estado y no entiende de la gente. No nos entienden pero es que a nosotros nos da igual. Y vuelvo al redil y llegaron las 13:00 y apareció la locura, las prisas, los nervios y la de dios es uno y trino. Se montó parda pero fui feliz al verlo. Las palabras entrecortadas, las miradas, las filtraciones y las risillas de todos. Perfecto, pues no. No fue perfecto pero estaba allí. Me vale. Y luego, en mi parte, trabajé lo que pude. Activo como una mona y con ganas de hacer cosas. Mañana más.

20 de febrero de 2009

Diario de un becario. Día 12.

Sigo moribundo... Abandono pronto las clases por cansancio vital, por enfermedad y porque me sacan un tema que comenzaba a dar por zanjado y me toca mucho los cojones. Servidor, en plena revisión, ha estado solo en el becariato y ni tan mal. De todo un poquito, como en botica... Que si un atentado en Pakistán, que si un narcotraficante gallego pal trullo, o el alcalde de Carbajosa de la Sagrada diciendo gilipolleces... ¿Interesante? No, señora, claro que no. Y menos mientras cada vez que toses tienes que recoger los pulmones del suelo y volverlos a colocar (no es facil, no). Pero aprendes a editar, a escribir y luego locutas. Y con eso me doy por contento por el momento. De lo de locutar mejor ni hablar por que hoy con la voz que tenía era como que de coña. Servidor, que eso de las voces lo lleva muy dentro se lo comentó al cheriff. "Que casi mejor que no entro, que mira que voz". "Pa´ dentro". Pues eso. Y ya. Me propongo unos carnavales de reposo, reflexión y lectura. En ese tiempo, haré o no haré algo que tenía pensado no hacer.

19 de febrero de 2009

Diario de un becario. Día 11.

Como un reloj, el diario de un becario. Como ayer no fui, aparece hoy en mi cabeza llena de dolor y malestar. Voy sacando conclusiones y deduzco que el fin de semana más el concierto de oasis han provocado que, ahora mismo, esté dialogando de tú a tú con la gripe y/o/u el malestar general. Y así me presenté en el becariato... con fiebre y pensando en como serán las alucinaciones de la fiebre. Como no tengo termómetro no se la temperatura así que... la ignorancia, como siempre, ayuda. De 9 a 14 me dejé llevar por los medicamentos y el incendio de una casa en Miranda de Ebro. Discutimos, entre nosotros, el sentido de poner la nacionalidad de un sujeto en una noticia y todos pensábamos lo mismo. No hace falta. ¿Para qué? Pensamos lo mismo pero acabamos poniéndolo. Ya sea por mandato, ya sea por que sí. Son esos pequeños misterios del periodismo que uno no acaba de entender. Como los de la vida, que tampoco los pilla, ni los de la gripe que son inexcrutables y jodidos. Me tumbo. Descanso. Sueño. Mañana más y con más fuerza y seguridad.

17 de febrero de 2009

Diario de un becario. Día 10.

Dia tranqui en el becariato, tio. El lio que me consume, el programa de mañana, me ha tenido ocupado todo el día. Que si cortes, que si llamadas, que si producción y que si leerse el libro del invitado (240 páginas) en un día. Y en esas andamos. Se me van ocurriendo cositas y las voy añadiendo. Va quedando bien y creo que al final todo dependerá de los putos nervios. De esas cosas que yo no gasto en nada menos en esto. El trabajo está hecho, la gente ha trabajado bien aunque siempre andemos en el último momento, pero creo que es un gaje de la profesión que queremos tener. Por eso, lo que digo, que un día tranquilo en lo becarial y ajetreado en lo demás. Y luego, como siempre, está el factor externo. Ese factor es mi ausencia de voz. Estoy jodido y no tengo la voz que debería tener (la de un querubín rubio y castrado de unos 12 años). Tirando mis principios a la basura he recurrido a las drogas. En primer lugar acudí al dealer habitual para las dolencias bucales y luego ya, a última hora, entré en una farmacia con las orejas gachas y, al no acordarme de lo que me daba mi camello (porque camella no vale, ¿no?), pedí bucometasana. Y de la fiebre y las tiritonas ni hablamos: ¡¡gripeeeeeeeeeeee!! Ahora, armado con una pastilla, cual bakalaero loco, me enfrento al guión. Que sea lo que San Bobby Deglané quiera.

16 de febrero de 2009

Diario de un becario. Día 9.

Seguro que hay algún proverbio chino y mandarín que diga que los excesos se pagan, pero con prosa bonita y rebuscada. Servidor, está pagando con creces un fin de semana movidito como hacía tiempo que no tenía. Salí con americanita y dio tanto juego que dudo si quemarla o hacerle una estatua. Y así, me voy quitando viejos vicios y vuelvo a Vetusta Morla, que ya me vuelve a gustar. Estoy enfermito, pues, con gripe y tal, en una semana en la que debería estar dando brincos de alegría y preparándolo todo. Tengo un programa que hacer y tengo un invitado de lujo. Como decía el otro día... la puedo cagar con todo el equipo. Pero bueno... tiempo habrá de hablar del programa. De momento, en el becariato me he quedado solico porque mi compi de actualidad se ha puesto malete. Así, el enfermo que soy se ha comido una mañana entre tranquila y atacada, entre productiva y más productiva aún. Me han salido las cositas pero me he visto un poco lento en un "paso" que he tenido que hacer. Podría decir que es culpa del ordenador (que también), pero podría haberlo hecho mucho más rápido. Y las noticias, que son muchas y variadas, me han llevado a niños y inmigrantes a los que la muerte les unía en un silencio doloroso, a las elecciones (cansinas) del País Vasco y Galicia, a Chavez y su "mandato para siempre" (en este punto pido apoyo... ¿alguien me puede dar una buena y "neutral" visión de lo de Chavez?), vamos... al clásico pack informativo consistente en muertos, política y más política. Nunca he estado tan informado y, a la vez, tan desinformado. ¿Se me entiende? Y ya, que me extiendo y quiero trabajar. Que me dan las mil y se me va la cabeza entre noches, fiestas y lo falsos que podemos llegar a ser pero... como decía Calamaro...

13 de febrero de 2009

Diario de un becario. Día 8.

Como decíamos ayer, estoy muerto, moribundo y con los ojos inyectados en sangre. La de ayer fue tan bestia que no me la creo ni yo. Hubo un conciertazo que me hizo saltar las lágrimas cuando Noel, guitarra en mano, tocó "Don´t look back in anger". Y me hizo saltar como un loco emocionado al escuchar "I am the Walrus" de The Beatles como colofón a un concierto del copón. Luego hubo policía nacional, copas, bote, la clásica charlita sobre anéjdotas del pasado y muchas, muchas risas. También hubo algo que no recuerdo muy bien pero que dejó buen sabor de boca. Vamos, que al final, no he dormido ni una hora. Y de ahí, que me presentara en el becariato luchando conmigo mismo por estar atento y al asunto. Prueba superada. Estuve, con esa voz de no dormir, al loro de la actualidad y servidor, al menos, no se notó nada espeso. Vamos, que como un día normal pero sin dormir. La actualidad, esa damita chunga y cíclica, me va cayendo bien. Es dificil, dificilísimo, pillar el ritmo, escribir los pasos en un tris, escuchar con retorno y sin retorno la misma noticia o no perderse nada de lo que pasa a nuestro alrededor. Tampoco se puede contar mucho más porque la información en redacción (rima interna) no da para mucho. Lo que sí que da es la elaboración del programa. Estoy que no quepo en mi de gozo. Puede que el invitado venga al estudio y eso me hace sentir feliz, ilusionado y, a la vez, más nervioso que un alto cargo del PP. O sale bien o la jodemos con todo el equipo. Pero de los errores se aprende y de eso cada vez sé más. Y el resto pasó tranquilo, con dolor de ojos, una buena dosis de risas al sol después de comer y los preparativos de un sábado que, definitivamente, va a terminar con mi salud. Espero eso sí, acordarme de todo, todo, todo. Voy a cenar un buey y, con posterioridad y alevosía, voy a hacerle el amor a esa cama abandonada que tengo.

12 de febrero de 2009

Diario de un becario. Día 7.

En plan rápido que hay prisa. Haberme comprometido conmigo mismo a escribir esto es una de esas cosas que vienen muuy bien. Por eso, estoy estresaete. Por eso, por el becariato, por los guiones y por que, casualmente, el fin de semana que más tengo que hacer, más gente viene... Ummm... Son las cinco de la tarde y me voy de concierto... Es como volver a la Facultad, con un solete de invierno esperando fuera, con amigos en el embarcadero y unos cuantos litros. Y, conforme pasan las horas, más ganas tengo de fiesta. Mañana estaré muerto, moribundo y con los ojos inyectados en sangre pero merecerá la pena... El viernes y el sábado prometen mucho más. Mi cuerpo dice: "No, hijo, no". Mi cabeza dice: "Sí, majo, sí". El problema es que, mañana, cuando a las 7 de la mañana me despierten yo me querré quedar en la camica abrazadico y no podré... Ains... Y me dolerá la cabeza, y estaré espeso y seré feliz cuando me acuerde, por que estas cosas son para acordarse. Y eso... el becariato va viento en popa. Hoy creo que he trabajado como dios manda. He hecho cositas, he locutado un poquino y he estado atareado... Ummm... Suena "Don´t look back in anger", suena "Wonderwall"... suenan todos esos himnos y se me pone una sonrisica. Hace años hice como una lista mental de cositas que tenía que hacer, que ver y que escuchar... Hoy, cumplo una más.

Diario de un becario. Día 6.

Tengo visita en casa. Tengo visita, se me hace tarde y me ponen lo de la pregunta de tu vida o algo así. Últimamente me hacen ver mucha mierdica en la tv... Pero me da ideas y afila el sentido del humor ver esas jodiendas... Me caigo de sueño. No puedo con mi vida. Levantarme a las 7, acostarme a la 1 y media y dormirme a las tres va a acabar con mi life, tia. Conste que me acostumbro rápido pero el día de hoy ha sido muy tranquilo... pasmosamente aburrido. En los boletos no ha dado para mucho la Señá Actualidad. En clase, día relajado... creativamente activo pero relajado. Y ahora viene lo bueno. Tengo preparado toda la orquestilla de un programa. Ahora hay que hacerlo realidad y por eso va a ser una semana de locos. Pero me encanta... espero que salgan las cositas y que quede bien... Y en los dominios de la mañana, en los campos donde pace el becario... sin novedad. No nos dan línea de teléfono, pero el lobby becarial está insistiendo. Y entre el congreso y la baja incidencia de incidentes incidentales que incidan en la incidencia misma del boletín, pues como que no te comes un colín. Pd. Llego a casa y mi cerebro pone la música. Para el programa y tal. Pues hoy, durante todo el rato, solo ha sonado lo que sigue. Me voy a la cama.

10 de febrero de 2009

Diario de un becario. Día 5.

Ahora tengo miedo de perderme con los días. Y mira que es facil mirar el post anterior. ¿A que la cago? El "aquelacago" es el síndrome mañanero que le viene a uno cuando, a las diez menos diez de la mañana, el jefe te dice...¿Tú has hecho micro? Ahí, justamente ahí, aparece el "aquelacago", seguido de un "pormiscojonesquenomequivoco" y un "quéerarespiraciónabdominal". Esa es la importancia que un becario da al día en que, en vez de los compis, están esos seres extraños y meditabundos que escuchan la radio entre sombras, a la luz de unas velas y con una pipa cargada de tabaco añejo... Luego, en un tris, los nervios se pasan. Recuerdas que cuatro años sin hacer micro en directo no es tanto. Que lo clavas fijo. ("Queloclavasfijo".- Reacción inmediatamente posterior a "aquelacago". Veasé también "pormiscojonesquenomequivoco"). Y eso, que tan agusto. Que estuvimos liados toda la mañana. Tampoco en exceso, pero algo fue. Y pillas confianza y, como un bendito, te tragas las palabras del anterior post con un poquito de desidia y desconfianza. Que estar ocupado está muy bien. Y respondo, también como un bendito, que este blog se escribirá todos y cada uno de los días del periodo denominado como "El becariato". Solo se faltará, no conscientemente, en ocasiones puntuales (fiestas religiosas, familiares y/o/u el día de Nuestra Patrona) y con rectificación previa. Así mismo, se anima a los presentes a dar cumplida publicidad del blog, a ver si me hago rico y me retiro honrosamente a mi finca de la Guayana Francesa (si existiera o existiese).

9 de febrero de 2009

Diario de un becario. Día 4.

Resuelva la regla de tres... "Si sábado sabadete... Lunes..." Pues no. En realidad ni yo mismo se la solución de la regla de tres. Se me amontonan en la cabeza las cositas y derivo entre lo surreal de los guiones, lo práctico de los programas, la inmediatez de los boletines y el desconcierto generalizado en lo personal. Sí, amigo, sí. Resulta que va E.T.A y pone una bombica rica, rica. Avisando y tal. Resulta que, claro, con eso de por medio no hay becario que meta mano. También es cierto que ya entreveo que lo de trabajar mucho en este periodo no lo voy a tener. Va a ser más de ver por donde van los tiros... No me disgusta pero tampoco me agrada. Es como un quiero y no puedo. Editas, editas y editas. Lees teletipos, lees más teletipos y luego lees unos pocos teletipos más. Después observas, entre la estupefacción y la envidia, las prisas, los gritos y la evolución de todo. Que aprendes, cuidado. O eso creo. Pero el aburrimiento puede llevar a la desidia... y eso me hace meterme (o intentarlo) en más berenjenales de los que ya tengo. Y luego, señora, está todo lo demás. Está ese desconcierto generalizado que me lleva a no estar agusto conmigo mismo. Digamos que se me está cayendo una casita que había construido al poco de llegar aquí. Más bien me la están tirando. Y eso no me gusta. Cuando construyo casitas lo hago convencido de que se la merecen, de que no hay traición. No hay nada que me joda tanto como sentirme estafado. Pero no se puede, o no se debe, hacer nada. Y ya. Y el finde, bien. Comprobé que un viaje en metro es mucho más agradable sobrio y que hablar de todo sin hablar de nada es como confesarse sin confesión.

6 de febrero de 2009

Diario de un becario. Día 3.

Termina la semana y retozo en el sofá. Día bonito, señora, día bonito. Me ví mejor, atento y preparado. Entendí el dialecto que habla la actualidad. Poco, pero lo entendí. Vamos, que estuve agusto y tal. Luego, pasmensé, no había cola para comer. Luego, flipenló, la comida estaba medio decente. Más tarde, oh my god, me tomé una ensalada. Bueno, bueno, bueno. Después vino la clase y recibimos una charla magistral. Era de información internacional. Era la jefa de la internacional. Eran ella y un powerpoint. Y, tú, lector sagaz y comprometido, dirás... Pues no es para tanto. Y efectivamente no, el tema es que a los 10 minutos, ella le habla al micro y dice... "Bueno, y ahora, alguien quiere deciros unas cositas y qué le pregunteís... Fran Sevilla, ¿Que tal?" Y tú, alucinando bellotas, descubres que estás hablando en un estudio de radio inmenso y precioso con el mejor corresponsal vivo y en activo que ha dado este país. El más honesto. El más riguroso. El que mientras hablaba estaba en Costa Rica. Con dos cojones. Y pregunté hasta parecer cansino. Y nos contaba de la guerra, del dolor y la profesión. Del mal rollo (profesional) del aznarismo. De qué hacer y de qué no hacer. De la actualidad y de la vida. Un buen día. Luego salí, fumé y esperando decidí irme a pillar... ¡¡Un picnic!! al bar. ¡Que se puede! Pero al llegar vi que estaba cerrado. Cachis... Y ya me iba. Y ya que para ponerle el punto filosófico al día, apareció India junto a mi y, al montar en el tranvía cantó con esa vocecilla suya tan bonita... "Enamorao de la vida, aunque a veces duela, enamorao de la vida aunque a veces duela..." Pues eso...

Diario de un becario. Día 2.

San Blogger leyó mi post y me trajo una lectora. La lectora leyó mi guión y acabó asesinándome junto a dos micrófonos y tres regletas tristes. Si nada de lo que pone en la segunda frase se cumple, mañana escribiré el tercer día. Y fue lo que sigue: Llegué, parón, parón, parón, entradilla, parón, periódicos, archivo, nota, archivo, archivo, periódico, nota. Y cigarros varios. Y café. Y no hubo manera. Piano, piano. Estuvo bien. Me caigo de sueño. También hubo una clase con un "periodabogado" (lean en alto esta palabra... ¿son capaces?) que estaba como las maracas de machín y que, una vez más, convirtió una clase aburrida en entretenida a base de anécdotas y comentarios jocosos. Atención, teoria: Ninguna persona de 60 años debería dar clase a veinteañeros. No dan clase sino que ven a un público nuevo y agradecido a anécdotas de la profesión, a cotilleos de gente importante de cuando eran como tú, a echarse unas risas con tal de ni oir hablar del Artículo 37 del Estatuto de los trabajadores. Ronco como una marmotilla, pero ya huele a fiesta...

4 de febrero de 2009

Diario de un becario. Día 1.

Vuelvo al becariato. Si, amigos, sí. El asunto este del blog me está provocando una esquizofrenia nerviosa. Digo cosas como "Sí, amigos, sí", cuando, en realidad, tengo mis más serias dudas de que esto lo lea alguien. Pero lo mejor de todo, lo bueno, es que el asunto del blog me hace escribir, poner en solfa mis cositas y dejarlas colocadas. Es como tenerlas en el ordenador pero con la vanidad de por medio. Así, da igual si se lee o no, te obliga a escribir, a reflexionar y comenzar un "Diario de un Becario". Hoy, a las 9 de la mañana, servidor ha entrado de nuevo en una redacción, le ha dado el subidón y ha vuelto a sentir un estremecimiento tonto (y bueno) al escuchar el ajetreo, los teléfonos, las risas y los gritos. Y, además, es una redacción de radio... ruidosa, rápida, ágil, nerviosa... Con nebulosas de sonido que van y vienen... Me han sentado en una mesa redondica, la de los "boletos". Es el eje de media redacción. Los que están cada minuto en cada noticia. Es edición y últimas horas. Es actualización, cambio y a la vez continuidad y pausa. Me he quedado muerto al ver que me bloqueé con la primera entradilla. Que tengo que pillar el ritmo. Y me surgen dudas: ¿Y si no lo pillo? ¿Y si la rapidez de la actualidad me supera? Y así, entre nebulosas de sonido, voces ingravitables y micrófonos en la casa de Cronos me veo llegar al final de día y me dan dos regustillos. Dulce y agrio. Bonito y triste. Y por eso, por esa dualidad vital me acostaré satisfecho. Día 1. Un comienzo y un final.

2 de febrero de 2009

Hospitales e... ¿Intereconomía?

Ondeaba mi melena tersa y suave como el culillo de un bebé al viento. Ondeaba y yo fumaba como un monillo en la garita del guardia del zoo. Ondeaba, pero luego llegó el hospital. No me gustan los hospitales. Y mira que, yendo de visitante como voy yo tampoco es para tanto. Pero tienen un nosequé y un queseyo que yoquesé. Original, la frase eh? El caso es que por mucha luz que le pongan, por más privado que sea, no deja de respirarse un ambiente chugo. Un ambiente como artificial y con ese olor extraño... Y luego está la situación, el momento de ver a alguien a quien quieres jodido y con pinta de no estar pasando un buen rato. Da igual que sea pamucho o papoco. Como que se está mal... Y hasta ahí, hasta el momento enfermedad... un buen día. Pero se acaba de animar, cosa mala. En plena vorágine escritora, en pleno arranque de trabajo y optimismo creativo, va La Sexta y le mete un palo a Intereconomía... Madrita que dolor. Pal que no lo haya visto: Sale el Wyoming y la otra, la chinita guapísima y profesional. Salen hablando de intereconomía tv, y un programa que se llama Mas se perdió en Cuba y que insulta, pero bien, al Intermedio, al presentador (con insultos cultos pero duros) y a la chica (con insultos a lo "me meto contigo por ser mujer pero sin que se note"). Cogen los del intermedio y se escupen en las manos. Dice, la tipa, to´ seria, que van a publicidad y ponen el resto de insultos y un polémico video de Wyoming. Vuelven. Y salen los de Intereconomía insultando y diciendo: "Le vamos a poner una exclusiva mundial, en la que podemos ver a este antidemócrata, fascista, etc, etc, insultando a sus trabajadores, con este yo no trabajaba..." (Qué me dicen de la gracia del final...) Caso que ponen el video y sale el Wyoming insultando a una becaria pero bien, en el rodaje del Intermedio. De estúpida para arriba. El video tiene toa la pinta de ser un robado. Hasta que se acerca el dire y le dice al Wyoming que es una becaria, y él responde que se la sopla, que a ver si por que cobra 300 putos euros va a tener que hacer mal su trabajo. Yo ahí... lo medio pillé. Los de Interconomía no. Acabó el video y se pusieron a insultar en plan grande. Y salen los del intermedio y dicen: Ahora vamos a poner el video entero. Y tracatrá. Chispúm, chispúm. Que se la han colado. Lo cojonudo, es que los de intereconomía antes se habían pegado un pasote rico rico con la chica, diciendo que más que periodista era putilla. Pues la chica se ha quedado a gusto. Por que el video, que está en you tube y ahora pondré, se lo enviaron los del intermedio a intereconomía. Fueron los mismos gañanes de Intereconomía los que han colgado un video falso y, además, le han dado la categoría de "Exclusiva Mundial". Grande, muy grande. Les pinta bien. Por cosas así, que no me paso a la lucha armada, señora. Retozo de felicidad. Pd. Recomiendo echar un vistazo a esta polémica, que tiene tiempo, en You Tube. Pero que pandilla de mamaos, los de intereconomía...

1 de febrero de 2009

Un domingo... ¡¡¡Chihuahua!!!

Me pasan tantas cosas por la cabecita que debería escribir unos 20 post, para completar mi tarea, para exhorcizar mis pensamientos, mi domingo. Hablo y hablo, por teléfono y presencial. Hablo y uno me dice que debo ser el único heterosexual con sentimientos. Hablo y otro me organiza el fin de semana que viene. Hablo y ellas me dan consejitos y se convierten en la parte contraria a mis sentimientos. Hablo y hablo. Resulta, que verbalizar ayuda. No en exceso, cuidado, pero ayuda. Ayuda a comprenderse a uno mismo, a comprender a los demás y, a la vez, a reafirmarte en tus tesis. La verbalización es como darse cuenta de la cantidad de información que necesita uno tener para comprender un todo complejo, para ver con tus propios ojos que lo realmente te jode es la falta de información, el no poder estar donde quieres estar. Quieres ayudar a quien te importa pero no puedes. Es jodido, tú. Pero hay que respetar y callar. Hay que verbalizar con quien se pueda y ser el de siempre. Hay que estar ahí sin estarlo. Hace tiempo escribía por acá que no sabía donde me metía pero que pintaba mal. Ahora ya está pintado y sí, está mal pintado, pero hay que sonreir y decir que nos gusta. Por que si nos importaba antes nos importará ahora, sea como sea. Y hablo, y escribo y llega una mala noticia familiar y por eso este post. Y sigo trabajando con la cabeza puesta en otro sitio y veo el anuncio de "Un chihuaha en Beverly Hills", con 1000 chihuahas cantando "Ayyy Chihuahua". Y digo "Ayyy Chihuahua" y me parto la caja. Que siempre hay cosas por las que reir. ¡¡¡Chihuahua!!!