Cenar gominolas no ayuda. Ayer me dió por cenar un montón de tronkitos y un turbochoc y claro...
Como cené gominolas no escribí el blog y me salté el diario del becario. Estaba en las clausulas. El caso es que la noche fue un poco caótica pero divertidísima. Hubo un vaso roto por la emoción de un canto y todo el mundo doblado de la risa en medio de un portal. Hubo también unos vecinos sordos como una tapia por que la que se montó fue gorda y no abrieron ni la boquita.
Luego llegaron los clásicos paseos y las colas. Después, una chica botijo otra que empujaba y yo sin enterarme de nada. Un clásico en mi filmografía.
Del becariato, lo mismo. Los boletines son un terreno valdío para las anécdotas y las curiosidades. No hay mucho donde rascar. En lo único que me puedo fijar es que sigo cantando como un pipiolillo y me jode una miajina.
Y luego,como siempre, está todo lo demás. Hoy ha vuelto a mi movil alguien que no esperaba y estoy feliz como una perdíz.
Es sábado y toca más y mejor!!! Que no haya tanta cola. Que me de cuenta de lo que me digan las chicas botijo.
Hace 9 años
