6 de febrero de 2009

Diario de un becario. Día 2.

San Blogger leyó mi post y me trajo una lectora. La lectora leyó mi guión y acabó asesinándome junto a dos micrófonos y tres regletas tristes. Si nada de lo que pone en la segunda frase se cumple, mañana escribiré el tercer día. Y fue lo que sigue: Llegué, parón, parón, parón, entradilla, parón, periódicos, archivo, nota, archivo, archivo, periódico, nota. Y cigarros varios. Y café. Y no hubo manera. Piano, piano. Estuvo bien. Me caigo de sueño. También hubo una clase con un "periodabogado" (lean en alto esta palabra... ¿son capaces?) que estaba como las maracas de machín y que, una vez más, convirtió una clase aburrida en entretenida a base de anécdotas y comentarios jocosos. Atención, teoria: Ninguna persona de 60 años debería dar clase a veinteañeros. No dan clase sino que ven a un público nuevo y agradecido a anécdotas de la profesión, a cotilleos de gente importante de cuando eran como tú, a echarse unas risas con tal de ni oir hablar del Artículo 37 del Estatuto de los trabajadores. Ronco como una marmotilla, pero ya huele a fiesta...

No hay comentarios: