23 de febrero de 2009

Diario de un becario. Día 13.

Soy como un perrico metido en un garaje. Es tenerme un fin de semana recluido en casa por enfermedad y me vuelvo loco. Es llegar el lunes y subirme por las paredes. Tengo ganas de fiesta. He dicho. Ahí lo dejo, a lunes. Y me pongo Amparanoia y pienso que ya mañana tocan unas cañitas. Y Amparo, retirada la muy perra, me canta con botes y son mientras pienso en qué pasó hoy en el becariato. Y hoy, en el becariato, vivimos un día de esos que uno sueña con que te pille ahí. Fue cortito y con la inexperiencia a cuestas más el hecho de ser los últimos monos (junto con el lemur y el monstruo bícéfalo de la entrada) lo hizo menos interesante. Como estar de turista en medio de la nada. Y fue a las 12 y media que llegó el temita: "El Ministerio de Justicia convoca una rueda de prensa a las 13:00". Y llegaron las apuestas y los rumores varios: "A que dimite", "Ni por el forro", "Quizá sea para decir que qué tal el fin de semana". Servidor, acostumbrado a esta democracia nuestra, esta democracia mia, optaba por la última opción como la más posible. España se ha hecho a base de poltronas con pegamento, de cargos sempiternos y morros de asfalto. La cultura de la dimisión es, en esta piel de ciervo, un término etereo y deshonroso. Dimitir es de cobardes. Es muy de bar. De mantenerte en tu posición sea cual sea la discusión. Tú, madridista y cañí, defiendes a Raúl aunque un día lo pongan amputado de piernas para bajo. Con dos cojones. Y por eso me extrañaba la dimisión, por que la política española, esa engañifa bipartidista que nos d por debate la riña y el odio no entiende de honradez, no entiende de estado y no entiende de la gente. No nos entienden pero es que a nosotros nos da igual. Y vuelvo al redil y llegaron las 13:00 y apareció la locura, las prisas, los nervios y la de dios es uno y trino. Se montó parda pero fui feliz al verlo. Las palabras entrecortadas, las miradas, las filtraciones y las risillas de todos. Perfecto, pues no. No fue perfecto pero estaba allí. Me vale. Y luego, en mi parte, trabajé lo que pude. Activo como una mona y con ganas de hacer cosas. Mañana más.

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