28 de marzo de 2009

Ahora, ayer y hoy...

Ahora: Escribo a oscuras. Me he "mini" sumado al apagón con una oscuridad eléctrica total. La batería de mi ordendor ayuda a estas letras. Y no encuentro el mechero. Lo de estar sin luz es una cosa de esas jodidas. Se subsana a base de velas de colorines y de olorazos que le dan a la casa un aire de yuyu y beso. Mientras escribo pienso en mashups y escucho El Postre, de Radio 3. Proximo destino de ese becario que de vez en cuando escribe por acá. Mientras pienso en mushups y escucho El Postre, veo en internet quién se ha sumado a la inciativa ecológica en la red. Así, en plan rápido... -El País, ha colocado una edición menos luminosa de la página web que se supone reducirá la energía empleada, también se supone que durará una hora. -El Mundo, ha puesto una muy efectista pantallita, durante tres minutos. En negro, no se puede ver la web pero queda en plan solidario. Durante tres minutos, eso sí. La opinión rápida también es que, que las páginas web se sumen al apagón es tan incoherente y estúpido que no lo entiendo. La idea de El País tiene su punto, si es que de verdad reduce el consumo pero lo de El Mundo... no tiene nombre. Sigo sin encontrar el mechero. Ayer: Plaza de Lavapiés a oscuras. Apagón, pero más que solidario... accidental. Gente sentada, bebiendo. Sonido de risas, de charla, de verano. Se nos cae una litrona. Hay más. Mucha risa, mucha gente pidiendo papel y grandes chistes cortos y absurdos. Hoy: Fiesta multitudinaria de multitudes de gente que no conozco. El bar se llama "Mi madre era una grupi" y solo por el nombre merece escribirlo. Tengo unas ganas locas, oyes, pero se me ha ido el sol toda la tarde y no ha habido Retiro. Cachis en la mar...

27 de marzo de 2009

Fin de la primera parte.

Son las cuatro y pico de la tarde. Hace sol hasta en mi casa. Las ventanas están abiertas. Es viernes y suena Pereza. Porque me apetece. En unos minutos me piro, vampiro, al Congreso de los diputados a entrever en el techo los tiros de Tejero. Los disparos que apuntalaron la democracia. Es curioso el caracter nuestro, el español, que necesita de cuatro tiros y un "¡¡Se sienten, coño!!", para poner orden. Tejero era un democrata olvidadizo que se creyó golpista. También era un incompetente, lo que ayudo aún más a apuntalar a la democracia. Dejando a Tejero y sus cuatro tiros, el caso es que suena Pereza, que estoy hiperactivo y locuaz y ya hablo hasta solo. Me dice la Saritisima que qué me pasa. Pues que estoy contento, leñe. Que el sol y el buen tiempo me alegran la vida... que he terminado el primer periodo de prácticas con un buen sabor de boca... que me apetece charlita tranquila en una terraza y sonrisas tontas en una cama. Eso luego. Mientras, repaso que me ha encantado despedirme de la gente de R5. No tengo ni idea de lo que pensarán de nosotros. Del trabajo realizado. No lo sé. Pero creo que ha estado bien y han sido tan amables que da pena irse. Aún así, unos bollos ricos ricos han amenizado una mañana que se ha previsto tranquila. Sólo un fallo... falto la Mamma, Ana Rosa, la más grande entre las grandes... y me quiero despedir de ella por que se merece lo inmerecible. Con gente así, con todos, da gusto, leñe. Y ahora, además de Pereza sale un humo muy rico aquí a mi vera. Es viernes...

26 de marzo de 2009

Lo bonito y lo triste. El espacio y el tiempo...

La vida tiene razones que ni la vida entiende. El asunto consiste en querer algo para no querer nada. El asunto consiste en creer que piensas en algo y que, de repente, tu propia cabeza te lleve a otro punto sin darte cuenta de ello. Llamelo delirio, llamelo pensamiento paralelo. Y eso, que escuchaba yo a Calamaro y a su Malena, que canta el tango y luego puse la tv. La caja tonta me llegó a Supervivientes y eso me llevó a un artículo de Pérez Reverte. Y ahí llegó la idea. Antes, unos dos minutos antes, tenía yo unos pensamientos de esos bonitos y tristes. Por que lo bonito y lo triste suelen ir de la mano, aunque no lo acabemos de aceptar. Aunque no lo queramos reconocer. Eso es la vida... que lo bonito y lo triste se conjugue. Que las conversaciones te alegren y te entristezcan. Por que, y ahora sí, me refiero a lo que nunca me referí. Por que, quizá, uno tenga que hacer una revisión pública y privada de todo lo que pensaba. Y se habló y, a ratos, todo volvió a ser como antes. Como eso que nunca hubo. Eso es lo que logra que algo sea bonito y triste. Es bonito por lo que pudo ser. Es triste por que nunca será. Que no sé lo que hubiera sido pero me jode no poderlo intentar. Y mucho. Uno está en un punto de su vida en el quiere algo que no puede tener. Y no es cuestión de posesión. Es cuestión de que esas cosas no se eligen, que salen y surgen. Que cuando, en estos asuntos, lo ves tan claro, te jode en exceso la situación. Pero hay que, de nuevo, joderse. Es un joderse fino y, de nuevo, bonito por que los dramas solo existen en los textos. Y vuelvo a la vida, en general y en particular, por que esa es la gracia de todo este asunto. Si no, todo sería aburrido. Es la sal tonta y la gorda. Que podría haber improvisado, que podría haber sido un cabrón pero entonces no sería yo. Y eso tampoco hay que perderlo. El yo, ese ser que es uno, es lo que provoca que todo esto pase. Perogrulladas. Y me sonrío cuando me viene a la cabeza un espacio tiempo similar, parecido... igual. Sería hace tres o cuatro años, en unas 7 de la mañana amanecidas y cantadas. Yo escribía, borracho y dolido, en este mismo portatil un post que no vería nunca la luz. Tiempo después vi lágrimas asomando cuando alguien lo leyó. La situación era igual. El texto no.

25 de marzo de 2009

Diario de un becario. Días 25 y 26.

Parada en boxes. Ayer tuve noche temática y no hubo post. Sí, rompí conmigo mismo una sana tradición pero mira... Y hoy, me siento con mi amiga la pereza rodeándome el cuellito y yo le digo no y ella me dices sí. Una discusión tonta, como el día. Y en esas que me piré una clasecita por el sol y el buen tiempo. Que el día estuvo tranquilo, again y again. Quedan dos días en los boletos y bye bye my darling... luego El Postre. Eso es otro rollo, hermano. Y también otro post. Y sigo sin exhorcizar, primo. Y llega el finde...

23 de marzo de 2009

Diario de un becario. Día después del 23 (¿24?)

Mis temores se vieron confirmados, señora. Perdí la cuenta de los días... Se fueron marchando entre reportajes que no acababan, trabajos que no empezaban y cañas que me liaban. Un sin fin de tiempos verbales, tú. El caso es que el becariato ha seguido su rumbo por los mismos caminos por los que circulaba el día 23. Si hay noticias se hace algo, si no... se hace menos. Pura lógica no más... La actualidad es lo que es... aún así, me sigo viendo a ratos en la locución, un sí pero no continuo que no acaba de gustarme. A la vez, me jode no conocer el nivel real de trabajo... el si lo hemos hecho bien o no. Al final preguntaré, pero la sinceridad total no se estila y es una pena. También está el punto de que soy un poquino cansino y que, quizá, necesito a menudo que me digan que lo que hago está bien hecho. Llamalo inseguridad, llamalo inquietud o deseo de trabajo. Vete tú a saber. De lo demás... me gustaría poner en claro un monton de ideas. Las cosas pasan porque sí y últimamente me ocurren demasiadas. Escribirlo ayuda y me apetece. Tarde o temprano caerá un post rocambolesco y extraño, de esos de exhorcizar, de los que sirven para convertir en metáfora todo lo que te pasa. Pero ahora no. Ahora me enfrento a mi dejadez extrema con un trabajo que amenaza con provocarme un trastorno bipolar. Y, el tiempo, ese cabrón avieso, sigue jugando conmigo. Será la primavera pero solo tengo ganas de fiesta... hay que joderse...

11 de marzo de 2009

Diario de un becario. Día 23.

No me da la vida pa´ más. Me pido un picnic en el restaurante, ceno rápido, veo mi nueva (y flamante) lavadora y, en un ratejo, me enfrentaré a las instrucciones e intentaré arreglar el cisco que me montó la otra lavadora, la mala. Pienso en el día y veo que mis predicciones se cumplen. No en todos los aspectos, pero se cumplen. Ayer escribía que hoy hablaría menos que ayer. Clavaico. Día mustio mustio. El cansancio y la humedad reinantes en mi chabola hacen que mi cuerpo se resienta. "Estas mayor", me diría la mi Saritisima. Vive dios, le diría yo. Pero oyes, como un chaval. El caso es que no ha habido para mucho y tengo la cabeza en diversos frentes. Uno, el repor de marras que no acabo con él. Dos, las relaciones sociales en general y su aplicación práctica a la vida real. No entiendo a mucha gente y a otra mucha me gustaría entenderla más. ¿Me explico? No, claro que no, pero de eso se trata. Tengo una sonrisica en el horizonte que me hace gracia y me desconcierta. Y luego está la lavadora.

10 de marzo de 2009

Diario de un becario. Día 22.

Como están las cosas, tia. Que super fuerte. Me vengo tarde de tomar unas cañitas con un profe como dios manda. Esas cosas que hacen unión, que hablan de la profesión y que, además, te permiten echarte unas risas. Son las cosas de la profesión, son las cosas de los becarios. Al final, entre caña y pincho, acabamos preguntando por nuestro futuro, por el de los otros, por la de dios... No hay respuestas para todos, pero la sinceridad y la cabeza de algunos hacen que uno se sienta pequeñito pequeñito. Intelectual y humanamente hablando. Y en esas estamos... En el becariato un día como tantos otros. Hablé menos que ayer y quizá más que mañana. Llega el momento de hacer el repor y no lo acabo de ver claro. Me sigue pudiendo la pereza y la cabecita se me entretiene en llamadas graciosas y alegres que me hacen sonreir. Pd. Mañana, 11-M, un regustillo extraño me recorre el cuerpo. Mañana 11-M estaré en el metro a la misma hora que hace cinco años, cuando yo, en Valladolid, pensaba en los que estaban aquí. Sentiré un escalofrío. Sentiré miedo, rencor y pena. Sentiré que por mucho que todos queramos, ellos se empeñan en que no seamos lo que queremos ser.

9 de marzo de 2009

Diario de un becario. Día 21 y medio.

Ayyyy paaapaa! Llega el lunes y vuelvo al becariato tras un finde tonto tonto. "Tonto tonto", puede ser traducido como "perdido" en lo académico. En lo personal vete tú a saber. En el becariato andamos al no parar. Entre los embolados en los que me meto y el becariato en sí está la cosa entretenida. Sigo, eso sí, parado en los trabajos. Hoy nos preguntaron que si teníamos alguna duda. Una y fundamental... ¿Cómo es usted capaz de mantener cinco conversaciones a la vez y, mientras, escribir? Una risa fue la respuesta. ¡¡Graaaaandeeeeeeee!!

4 de marzo de 2009

Diario de un becario. Dia 20.

Ya no me apetece ni escribir, nen. Me caigo de sueño, me muero muto. El día estuvo un tanto aburrido... Una entrevista me tuvo fuera de los boletos, un pensamiento me tuvo fuera de las clases y la actualidad no dio para nada. Y solita se murió. Mañana no hay becariato por otra entrevista de ese repor con buena pinta en el que ando trajinando. Y mientras, me da el agobio con los trabajos que no acabo de empezar. Y pienso que hay que ponerse las pilas y todas esas cosas. Y quizá es que no doy más de sí... pero no... atravieso fase vaga en lo estudioso. Las prácticas y las clases me comen y luego me puede la pereza. Pero oyes, que lo primero es reconocerlo. Y luego está lo de pasar tanto tiempo allá que no me apetece escribir de allá. Me apetece divagar... Hasta mañanica.

Diario de un becario. Dia 19.

Cada vez somos más. Más paradicos... Y de eso ha ido el día. De gotitas de estres y de trabajo. De hacer notas y notas sobre el paro. De sacar y editar cortes. Ha sido un día muy interesante. Pero no se puede uno despistar. No puede uno ni salir a tomar algo en plan tardío. Al final te da la media noche en la calle y cuando llegas hay que seguir haciendo cositas... Me toca preparar una entrevista y es una entrevista interesante. Vamos, que no lo arreglo en cinco minutos con la wikipedia. Pero no me sale ponerme a hacer cosas. Estoy valdao... y no acabo de ver la cama llegar. Me pongo a currar. Me pongo a ver House. Me pongo a currar. Continúo odiando la red social. Sigo viendo House. Se masca la conjuntivitis.

2 de marzo de 2009

Diario de un becario. Día 18

Hoy era un lunes-lunes. De esos de cerebro lentuzco y rapidez en el ambiente. Todo iba rápido menos yo. Saca un corte y haz un paso. Saco el corte, bloqueo el ordenador y no llego a hacer el paso. Mal. Haz una nota. Hago un breve. Lee. No tengo voz. Bien. De putita madre. Hubo más, y no estuve mal, pero eso ya vale para joder el día. Sobretodo las dos primeras. De la otra, de momento, no tengo culpa. Teníamos, así, entre las manos, la dimisión de Touriño, un accidente en Sierra Nevada, la visita del Corleone ruso y poco más. Estaba bien y yo de lunes. Pero como errores son amores y de eso hay que aprender, pues levantamos la cabecita y miramos al frente. El resto, cosas que ya sabía, críticas buenas y veraces al programa que hicimos. Gestiones para un reportaje, con muy buena pinta, para un programa de salud en el que podemos colaborar y la intención de crear un quesito. Y, oh señor, he vuelto a salir pronto. Ataqué una farmacia e hice de amito de casa. Ahora, reportajes y quesitos nublan mi mirada.