27 de marzo de 2009

Fin de la primera parte.

Son las cuatro y pico de la tarde. Hace sol hasta en mi casa. Las ventanas están abiertas. Es viernes y suena Pereza. Porque me apetece. En unos minutos me piro, vampiro, al Congreso de los diputados a entrever en el techo los tiros de Tejero. Los disparos que apuntalaron la democracia. Es curioso el caracter nuestro, el español, que necesita de cuatro tiros y un "¡¡Se sienten, coño!!", para poner orden. Tejero era un democrata olvidadizo que se creyó golpista. También era un incompetente, lo que ayudo aún más a apuntalar a la democracia. Dejando a Tejero y sus cuatro tiros, el caso es que suena Pereza, que estoy hiperactivo y locuaz y ya hablo hasta solo. Me dice la Saritisima que qué me pasa. Pues que estoy contento, leñe. Que el sol y el buen tiempo me alegran la vida... que he terminado el primer periodo de prácticas con un buen sabor de boca... que me apetece charlita tranquila en una terraza y sonrisas tontas en una cama. Eso luego. Mientras, repaso que me ha encantado despedirme de la gente de R5. No tengo ni idea de lo que pensarán de nosotros. Del trabajo realizado. No lo sé. Pero creo que ha estado bien y han sido tan amables que da pena irse. Aún así, unos bollos ricos ricos han amenizado una mañana que se ha previsto tranquila. Sólo un fallo... falto la Mamma, Ana Rosa, la más grande entre las grandes... y me quiero despedir de ella por que se merece lo inmerecible. Con gente así, con todos, da gusto, leñe. Y ahora, además de Pereza sale un humo muy rico aquí a mi vera. Es viernes...

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