Mis temores se vieron confirmados, señora. Perdí la cuenta de los días...
Se fueron marchando entre reportajes que no acababan, trabajos que no empezaban y cañas que me liaban. Un sin fin de tiempos verbales, tú.
El caso es que el becariato ha seguido su rumbo por los mismos caminos por los que circulaba el día 23. Si hay noticias se hace algo, si no... se hace menos. Pura lógica no más... La actualidad es lo que es... aún así, me sigo viendo a ratos en la locución, un sí pero no continuo que no acaba de gustarme. A la vez, me jode no conocer el nivel real de trabajo... el si lo hemos hecho bien o no. Al final preguntaré, pero la sinceridad total no se estila y es una pena. También está el punto de que soy un poquino cansino y que, quizá, necesito a menudo que me digan que lo que hago está bien hecho. Llamalo inseguridad, llamalo inquietud o deseo de trabajo. Vete tú a saber.
De lo demás... me gustaría poner en claro un monton de ideas. Las cosas pasan porque sí y últimamente me ocurren demasiadas. Escribirlo ayuda y me apetece. Tarde o temprano caerá un post rocambolesco y extraño, de esos de exhorcizar, de los que sirven para convertir en metáfora todo lo que te pasa.
Pero ahora no. Ahora me enfrento a mi dejadez extrema con un trabajo que amenaza con provocarme un trastorno bipolar.
Y, el tiempo, ese cabrón avieso, sigue jugando conmigo. Será la primavera pero solo tengo ganas de fiesta... hay que joderse...
Hace 9 años

No hay comentarios:
Publicar un comentario