Hoy era un lunes-lunes.
De esos de cerebro lentuzco y rapidez en el ambiente. Todo iba rápido menos yo.
Saca un corte y haz un paso. Saco el corte, bloqueo el ordenador y no llego a hacer el paso. Mal.
Haz una nota. Hago un breve.
Lee. No tengo voz.
Bien. De putita madre. Hubo más, y no estuve mal, pero eso ya vale para joder el día. Sobretodo las dos primeras. De la otra, de momento, no tengo culpa.
Teníamos, así, entre las manos, la dimisión de Touriño, un accidente en Sierra Nevada, la visita del Corleone ruso y poco más. Estaba bien y yo de lunes.
Pero como errores son amores y de eso hay que aprender, pues levantamos la cabecita y miramos al frente.
El resto, cosas que ya sabía, críticas buenas y veraces al programa que hicimos. Gestiones para un reportaje, con muy buena pinta, para un programa de salud en el que podemos colaborar y la intención de crear un quesito.
Y, oh señor, he vuelto a salir pronto. Ataqué una farmacia e hice de amito de casa. Ahora, reportajes y quesitos nublan mi mirada.
Hace 9 años

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