Perlas de fin de semana:
Amanecía el domingo y fuera llovía a cántaros cuando ella dijo: "No es lo mismo ser un médico sin vocación que te ve y te dice, alá, a tú casa, que tienes un catarro... que un médico con vocación que te ve, te mira, te vuelve a ver, te revé y te dice: Tienes un cancer".
Y hablábamos de periodismo.
Anochecía el sábado y fuera llovía a cántaros cuando el dijo: "No, no te puedes mear encima por que lo pone en las reglas".
Y hablábamos de cerveza.
Atardecía el sábado y fuera el viento tiraba cañas cuando el preguntó: "Qúe significa los puntos de la camiseta", y el respondió: "Tu puta madre en braille".
Y no se de qué hablabámos.
Luego llego el autobús, la resaca, el sueño, los mensajitos, la cena privada que no lo fue tanto y una cachimba de turista con tabaco de menta y un poco de whisky. Luego, una conversación encamada sobre el odio a los vecinos y la manera de arreglar una llamada a la policía de tu vecino: "Te pones los tacones y la música a tó trapo a eso de... a eso de las horas que ellos duerman".
Y punto. Y punto pelota.
Se me fue un puente que no esperaba en unas noches entretenidas. Se me quedó, que lo tengo de hace tiempo, un regusto amargo y un agujero en la tripa en plan Pereza.
No se lo que estoy haciendo pero nada de esto pinta bien.
Habrá que sonreir. Siempre hay que sonreir.
Hace 9 años

1 comentario:
buenas frases en dos días...
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