9 de enero de 2009

La realidad, la ficción y un novio para su hija

Se me va la vida, se me va. Se me va en noches largas e intentonas de amaneces tempranos. Se me va en divagaciones varias e intereses diversos. No focalizo, tio, no focalizo. Caso. A lo que veníamos. A la foto. Al Mundo (que de aquí a ná cambia, ganicas de verlo tengo) y el titular de la web. Periodismo en estado puro, señores. Purita clase magistral, señora. El titular esta bien, eso sí. A lo que voy es a la coincidencia. Justico en esos momentos, otro narcotraficante colombiano moría en España. A tiros. De una balacera, hermano. Pero este palmaba en Telecinco. Me retrotraigo en el tiempo. Ya en el pasado, me veo cenar y pongo el cinco. El duque y la tal cata embobados. Digo, coño, que hoy muere el duque con dos finales alternativos vetetúasabercual. Vamos a ver que pasa, me sigo diciendo. Viene gente y se enciende una lucecita roja en su habitación puticlus total. Es pa´ las alarmas dice el hombre del ganglio y el nódulo. Vamos, que pinta chungo. Aparece el narco con sus ocho tios. Escena de acción lamentable. Otra escena de acción lamentable en decorado barato. Narco muerto y el Duque en plan... "Cata, házmelo aquí mismo". Huyen, y lo quito. Uf. Uf. Uf. Vuelvo a ponerlo. Aparece la poli. El hotel ha quedado mú limpio. Limpísimo. Algo así como si el Mosad en bloque se hubiera enfrentado a un palestino armado con un cepillo de dientes. Másmenos. Sale el poli prota ese con su compi. "Oh, el duque se ha escapado.", dice él. "Albricias", contesta ella, "en nuestras propias narices. Estarán ya... por Gibraltar" (¿?) Cara de resignación de él. "¿Sabes?", continúa la tipa, "que me alegro. Que me alegro de que a la gente que lucha por lo suyo le salgan las cosas bien". Ole. Ole. Ole tus cojones. Oles varios y ovación cerrada para Sin Tetas der ar no paradis. Bravisimo. Breve biografía del duque (así por encima): putero, asesino, narco, cocainómano ocasional, bebedor habitual, fumador compulsivo, posible problema en la garganta, tremenda inclinación a problemas de drogas internacionales con apenas 35 años y por último, pero no menos importante, que mu social, el chaval, no es. Una joya, señora. ¿Se lo pongo pá su hija?

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