11 de enero de 2009

El debate pseudopolítico

No quería... te juro que no quería. Estoy malo, jodido. Gastroenteritis dice la médica. Mala suerte, digo yo. Y no quería. No quería ponerme a escribir porque me quiero ir a la cama. Pero pongo el cinco, again (no aprendo de los errores, tú). El panorama es el siguiente: Debate con, chan, chan, chan... ¡Enric Sopena!, ¡María Antonia Iglesias!, ¡Miguel Ángel Rodriguez! y... una señora que no conozco pero que completa el grupo derecha/izquierda. Empiezan a hablar de las declaraciones de Aznar (Obama=exótico). De ahí pasan a la manipulación de los unos y los otros y de ahí... al Chile de los 60 y a la Cuba de hoy en día. Cada uno por su lado. Cada uno agitando el palo estúpido de la ignorancia desde su propio lado. Dan pena. Dan asco. El debate político en este chiringo de país que tenemos es lo más parecido al populismo más absoluto que se ve por ahí. Lamentable. No hay profundidad. No hay crítica. No hay sabiduría. Solo hay dos partidos, dos verdades únicas y todopoderosas, dos maneras de ver la vida y una, por supuesto, es la buena y la otra, la jodida, la xunga, xunga... Que ese populismo lo hagan los políticos... bueno, es triste... peeeroo... Pero que sean los periodistas los que en vez de aportar rigor y datos aporten saña y bilis... Lamentable, repito. Y mira que ser de un lado o de otro es lógico. Y mira que ver las cosas con distancia no es tan dificil. Y mira que dan penita, los cabrones...

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