Me tropiezo con mucho sicótico. Trabaos. Trabás. Gente del mundo en general y de mi calle en particular. Entendiendo como calle toda una ciudad y como mundo toda esa ciudad. Básico pero concreto. En realidad, después de estar cuarenta y cinco minutos intentando acceder a esta cuenta de blog por mi pequeño problema memotécnico, empiezo a pensar que yo mismo soy un trabao. Lógica pura.
Pensándolo friamente es más probable que todo el mundo esté como una rosa rosae y que yo esté más bien jodido. Mientras lo discuto, pienso en lo de nunca para acabar en lo de siempre. ¿Qué es? ¿Qué? Lo de nunca.
Y como siempre a estas horas, la mente me patina y mi expresión se limita a la estupidez. Eso me trae a lo de antes, a lo de siempre. Soy yo el loco o son el resto. Fumo porros o lo hace el resto. Pierdo tiempos mejores o gano tiempos peores.
Es dificil que yo mismo llegue a comprenderme. O puede que ya sepa demasiado. O puede, simplemente, que no entienda el tufillo este de vida, las contradicciones de las horas, las risas de los días, los entresueños de las tardes. Perdido, completly, entre el amor a quien no puede ser y las mejores intenciones. Jodido, totally, buscando un futuro en medio de una crisis económica y una profesión que huele a muerto. Feliz, quizausly, tanteando en ese futuro de miedo una oportunidad y un abismo tan grande como la hipoteca que, algún día, pesará sobre mi cabeza.
Mientras tanto... Que se joda el sistema. Mi sistema.

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